En muchas ocasiones, las crisis económicas, en vez de agudizar el ingenio y estimular las iniciativas de los emprendedores, favorecen la aparición de los bajos instintos guardados en el subconsciente o ponen de manifiesto la auténtica personalidad que cada cual esconde debajo de sus circunvoluciones. 

La escasez de pacientes, la disminución de ingresos en la mayor parte de las clínicas o el aumento potencial del paro o el subempleo son razones suficientes para debilitar nuestra moral y enfrentarnos al final de una crisis que aún no conocemos en todo su dramatismo.

Una mentira, contada muchas veces, se convierte en una verdad, en la relativa validez de este aforismo debe confiar el Presidente del Consejo General de los Protésicos Dentales, Artemio de Santiago González, ya que insiste con una contumacia que nos asombra e irrita, en la reivindicación de un estado de cosas que niega la legislación vigente y el sentido común.

En el presente número de la revista Dentistas se dedican varias páginas a recordar y reconocer al que fue  residente del Consejo General de Odontólogos y Estomatólogos de España, el Dr. José Monlleó Pons,  ecientemente fallecido. Con tal motivo, el Presidente del Consejo General de Dentistas, Presidentes de Colegios, compañeros y amigos, glosan no sólo su intensa actividad política al frente del Consejo General, sino también su vida profesional y social, que completaba con sus conocidas cualidades humanas.

Las Jornadas de Odontología Legal y Forense celebradas en Segovia han vuelto a demostrar la necesidad de  unificar criterios por parte de todos los estamentos implicados en defensa de las legítimas competencias de los odontólogos y estomatólogos de este país, y también han servido para informar a los miembros de la  magistratura, de las implicaciones sociales, económicas y sanitarias del delito del intrusismo.

 Dentro de las normas del Código existe una muy importante, la Formación Continuada, que es un deber ético y que debe realizarse a lo largo de toda la vida profesional. Los tiempos han ido cambiando y hemos pasado de ver solamente las piezas dentarias de la boca a tener que preocuparnos del hueso, de la parte rosa de la boca, de las rehabilitaciones protésicas, del cambio de materiales y de las nuevas técnicas. En este punto hay que insistir en la honestidad de los profesionales en cuanto a la no capacidad de realización de determinados tratamientos, que van a ser la solución al problema del paciente y que éticamente es preferible enviarlo a un compañero que sítenga la habilidad y conocimiento para ello. Como ejemploserviría el hecho de que un dentista no colocase implantes, por no haberse formado o no tener la habilidad para ello, y le propusiese al paciente el tallado de las piezas adyacentes a la zona edéntula como única solución, existiendo la posibilidad de que otro compañero lo pudiese tratar con implantes. Aquí también me gustaría señalar que ha habido una expansión voraz en tratar todo a base de implantes, además diciéndoles a los pacientes que era un tratamiento para toda la vida. Se debería vigilar esas publicidades agresivas y que en alguna ocasión inducen a error y confusión a los pacientes. No se puede garantizar nada de por vida y más cuando interviene en ello un componente biológico.