Son muchas las razones y los atractivos científicos, culturales y sociales, que justifican la asistencia de todos nosotros al Congreso de la Federación Dental Internacional que se celebrará del 29 de agosto al 1 de septiembre del próximo año 2017 en Madrid.

Los más de cien ponentes que impartirán cursos y talleres, la presencia ya confirmada de la industria en una exposición que por primera vez, superará los 7.000 m2 y los buenos datos de asistencia del último Congreso de la FDI celebrado en Polonia –cerca de 12.000 congresistas– confirman que esta cita Mundial de la Odontología, puede convertirse en uno de los Congresos más destacados de Europa, en el ámbito de las Ciencias de la Salud. La compleja organización que soporta este Congreso ya está en marcha y nada se ha dejado al azar o a la improvisación, y por lo tanto, todo parece calculado y preparado para que este evento sea el auténtico escaparate que en un período de profunda crisis profesional, dignificará y proyectará a la Odontología española hacia el mundo.

Sin embargo, nada de esto tendrá pleno sentido, si entre todos, no aseguramos una masiva representación de los profesionales de este país, que motivados por diferentes razones, deben de ver en este Congreso de la FDI un lugar de actualización, reivindicación, modernización y encuentro. Queremos,por ello, que todos los compañeros, formalicen cuanto antes su inscripción y alojamiento, no solo para aprovecharse de las ventajas económicas que ofrece, sino sobre todo, para evitar lamentaciones de última hora con las plazas hoteleras disponibles. Este Congreso de Madrid también le va a permitir a nuestro Comité Ejecutivo entrevistarse con las principales autoridades de este país, pudiendo trasladarles, en este período de cambio político, nuestras principales reivindicaciones sociales y profesionales. Esperemos que en este Congreso las autoridades e instituciones se animen a introducir los cambios legislativos oportunos que nos igualen a los congresistas europeos

Hazte padrino de la sonrisa y del futuro de un niño

El proyecto que encabeza el Consejo General de Dentistas, junto a Orbit y Aldeas Infantiles SOS, no solo tiene un objetivo humanitario o terapéutico, sino lo que es más importante, pretende concienciara la población de la importancia del cuidado de la salud oral en la infancia y del mantenimiento de sus sonrisas, sean cuales sean las circunstancias sociales que les toque vivir.

La crisis social y económica que ha golpeado sin piedad a este país en estos últimos años no solo ha quebrado las grandes cifras macroeconómicas, sino gran parte de las sonrisas de nuestros niños. La prima de riesgo no solo se ha llevado empleos, sino que ha provocado un aumento de las caries, una disminución de las medidas preventivas y la mutilación de muchas bocas por no poder hacer frente a las obturaciones más elementales, ya que las familias resistían como podían las embestidas del hambre.

Los dentistas, ante esta generosa y excelente iniciativa del Consejo General tenemos una oportunidad, yo diría que la obligación, de colaborar en la consolidación del futuro de nuestra común profesión. Por lo tanto, no se trata de solucionar hoy con medidas heroicas la deficiencias en la boca de unos cuantos niños, sino de cuidar con esmero, la boca de los que dentro de unos años dirigirán a buen seguro, los destinos de este país.

La generosidad y el agradecimiento son dos de los sentimientos universales que han perdurad a través de siglos de civilización y evolución. Los dentistas somos profesionales generosos, implicados en los sentimientos de nuestros pacientes y, en estos últimos años, hemos dado buena muestra  de ello, tratando a muchos seres humanos cuya economía había menguado por la penuria de la crisis.

 

  • LA ORGANIZACIÓN COLEGIAL SE PONE A DISPOSICIÓN DE PACIENTES Y PROFESIONALES 
  • NUEVAS PUBLICACIONES

• Libro Blanco de la Salud Bucodental en España
• Atlas de la Odontología

  • EL CONSEJO INSISTE EN RECLAMAR MEDIDAS PARA EVITAR QUE SE REPITAN ESTAS SITUACIONES
  • ENTREVISTA A ÓSCAR CASTRO

“Si el Gobierno no actúa con contundencia, estos casos volverán a repetirse en el futuro”

Todos Tenemos la obligación de escuchar. Cuando tengas la oportunidad de leer esta revista profesional en tu consulta habrá caído, para alivio de todos, el pesado telón de las elecciones generales. Por lo tanto, hoy al escribir este editorial, no conocemos si gobernarán unos pocos en minoría, si habrá pactos de legislatura o si por el contrario la desmedida ambición de poder de otros, interrumpirá temporalmente, la deseada recuperación económica que tanto necesita esta profesión.

Los compañeros de profesión que ya peinamos canas, recordamos un conocido anuncio de la televisión que, en la década de los sesenta, intentaba prevenir la quema de los bosques con esta conocida frase: “cuando un monte se quema, algo suyo se quema…”. Desde entonces y hasta ahora, miles de teorías han intentado justificar la quema incontrolada de nuestros bosques, repartiendo culpas y pecados entre madereros, agricultores, ganaderos, especuladores, políticos y pirómanos, sin que se haya podido alcanzar, durante todos estos años, ninguna solución acertada que ponga fin a esta atrocidad que se comete contra nuestra naturaleza. La reciente declaración del Consejo General de Dentistas, apoyada por la Asociación Nacional de Estudiantes de Odontología y otras muchas Instituciones, en contra de la creación de una nueva Facultad de Odontología en la Comunidad Autónoma de Murcia, no solo indica que la problemática de la profesión sigue siendo la misma, sino que llueve sobre mojado, a pesar de las continuas y justificadas advertencias de la profesión, que la sordera crónica de la ANECA se niega a escuchar. Porque realmente, ¿cuáles son las auténticas razones que llevan a nuestros dirigentes políticos a crear facultades sin sentido, sin necesidad y sin el apoyo de la profesión? Resulta evidente que el proyecto de crear una Facultad de Odontología es un argumento goloso para la captación de votos y de ahí la cercanía que estas iniciativas guardan con las citas electorales. Pero también porque los políticos suelen justificar el caudal de riqueza social y económica, además de convertirse su implantación en un estímulo previsible de creación de empleo que hipotéticamente viene unido a la toma de estas decisiones y a la posterior petición subliminal del voto.